A 40 años de la boda de Carlos y Diana: la trágica historia real

Hace cuatro décadas atrás, el mundo presenciaba la unión de Carlos, el heredero de la corona británica con Diana, una joven aristócrata.

Un 29 de julio de 1981 el mundo entero presenciaba la unión del príncipe Carlos, heredero a la corona de Gran Bretaña, con la joven y hermosa Diana.

Se conocieron cuando él tenía 29 años, y ella apenas 16. De parte del príncipe, Diana era divertida, animada y llena de vida. La primera impresión de ella fue bastante diferente. “Qué hombre tan triste” expresó Lady Di.

Se conocieron en la casa de los Spencer en 1977, cuando el príncipe salía con la hermana de su futura esposa, Lady Sarah. No fue hasta tres años después que comenzaron su relación.

El 24 de febrero de 1981, con apenas 6 meses de relación, Diana y Carlos se comprometieron. Esto sembró cierta expectativa entre sus allegados y en el mundo, aunque ellos apenas se conocían.

El apuro: Carlos debía cumplir con las obligaciones de la realeza. El príncipe de Gales debía estar a la altura de su papel.

El 29 de julio contrajeron matrimonio en la catedral de San Pablo en Londres. Fue una ceremonia televisada con más de 750 millones de espectadores que seguían paso a paso su unión.

Cualquiera se hubiese vuelto loco en su lugar, sin embargo, con la mejor de sus sonrisas ambos caminaron al altar. Las calles se llenaron de personas que deseaban ser parte de la historia.

La unión que cambiaría la vida de Diana

La princesa siempre quiso desposar a un príncipe. Fue algo que se encargó de decir en vida, abiertamente hablaba sobre su sueño de convertirse en la esposa de Carlos. Aunque jamás pensó a dónde la llevaría.

La seguridad de incrementó, iban protegidos por militares y policías. Carlos salió del Palacio de Buckingham con su uniforme de Capitán de la Marina Real. Diana lució un amplio vestido blanco de novia.

En la Catedral los esperaban más de 2000 personas. Diana caminó al altar con su padre, el Conde Spencer. Sin embargo, no lucía tan feliz por la boda como se esperaba.

La ceremonia transcurrió normalmente, llegó el momento de dar el sí y ambos confirmaron la unión. Ya eran marido y mujer, príncipe y princesa.

Salieron de la catedral y partieron al Palacio, salieron al Balcón Real y saludaron al mundo como una pareja unida. Sellaron la unión con un beso que quedó retratado para la historia.

La llegada de los herederos

El 21 de junio de 1982, antes de que cumplieran un año de matrimonio, llegó el primer heredero. El príncipe Guillermo fue otro motivo de celebración, al igual que su hermano Enrique, conocido como príncipe Harry, quien llegó dos años después el 15 de septiembre de 1984.

La salvación de Diana en cierto aspecto fueron sus pequeños. El mundo los observaba como una historia salida de los cuentos de hagas, aunque no había nada más lejano.

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Todo comenzó a tambalear cuando Carlos asumió que seguía enamorado de Camilla Parker Bowles. Antigua pareja de príncipe, sus familias habían intentado separarlos, aunque el amor no se disolvió.

La decadencia del matrimonio

La diferencia de edad entre ellos, el amor de Carlos por Camilla y la relación que Diana comenzó con James Hewitt (instructor de equitación de la familia real) fueron condimentos fundamentales para la conclusión del matrimonio.

Los rumores comenzaron. Apenas 5 años después de su matrimonio, las grietas en la areja se hicieron más y más evidentes. En 1992 la pareja se había separado, aunque no firmaron el divorcio por sus hijos aún pequeños.

Muchos de estos detalles se conocieron más adelante, en 1992, en el libro de Andrew Morton “Diana: Her True Story”. Dificultades maritales y conflictos en la pareja fueron algunos de los principales temas que se difundieron.

Continuaron con sus vidas por separado, aunque ella siempre fue señalada como “adúltera”. “Éramos tres en este matrimonio, así que estaba un poco concurrido”, declaró ella más adelante en una entrevista.

Fue en 1995 cuando el panorama se aclaró. Diana brindó una de las más famosas entrevistas a la cadena pública BBC.

En ese momento, habló sobre su problema de bulimia, su práctica de autolesionarse y su denuncia al constante acoso de parte de paparazzis y periodistas.

A ello se sumó la declaración de adulterio por parte de sí misma, aunque también habló de la infidelidad que su esposo había cometido con Camilla durante su matrimonio. También habló sobre el escaso apoyo que recibía de parte de la familia real.

La reina oficialmente le solicitó a Diana que le otorgara el divorcio a su hijo. Así, el 28 de agosto de 1996 firmaron el divorcio, lo que privó a la princesa de su categoría de Alteza Real, aunque conservó el título de princesa de Gales.

La muerte de Diana

Un año después, el 31 de agosto de 1997, Diana muere en un accidente automovilístico, mientras se encontraba con su entonces pareja, el empresario Dodi Al-Fayed.

El mundo se puso de luto, Diana había representado no sólo a una mandataria digna de admirar, sino que era para muchos conocida como “La Princesa del Pueblo”.

Hasta el día de hoy sobrevuela la hipótesis de que su muerte fue producto de un atentado. Otros culpan a los paparazzi que perseguían a la pareja.

Años más tarde, en 2006, el príncipe Carlos contrajo matrimonio con Camilla, aunque el nombre de Diana lo acompañará por el resto de su vida.

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